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Come con menos sal para vivir más y mejor

Come con menos sal para vivir más y mejor

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  Ideas y sugerencias

¿Quieres reducir el consumo de sal en tu dieta? Aquí encontrarás algunos trucos, consejos, recetas e ideas que sin duda te harán más sencillo tu propósito.

Como seguramente muchos ya sabéis, hoy es el Día Mundial del Corazón #DiaMundialDelCorazón, pero no del que late por amor, sino del que bombea sangre a través de nuestro organismo para que sigamos vivos. Y sin duda desde la Organización Mundial de la Salud seguirán recordándonos la importancia que tiene, entre otras, reducir el consumo de sal, y es que anualmente mueren 17 millones de personas por enfermedades cardiovasculares.

Sin embargo, aunque somos conscientes del riesgo, reducir o eliminar el consumo de sal de manera drástica en nuestra dieta es, cuando menos, muy complicado. Además de productos elaborados tales como los harináceos (pan, pizza, etc.), los embutidos, el queso... tan comunes en nuestra dieta, y tan ricos en sal, el problema es que estamos tan acostumbrados a su presencia que si algo no tiene sal resulta a veces casi incomible (pensemos en un arroz, un plato de pasta, unas verduras, etc.).

DiaMundialdelCorazon

Por ello, hemos preparado este artículo/recopilatorio con algunas ideas, trucos y consejos que sin duda os ayudarán a reducir de una manera natural y sin sufrimientos innecesarios la cantidad de sal que consumimos. Vamos allá.

NOTA IMPORTANTE

NO es objeto de este artículo ayudarte a eliminar la sal de tu dieta, sino a reducir (de manera paulatina y racional) el consumo de sal. Es decir que si por razones médicas te han quitado, prohibido o amenazado para que no pruebes la sal, este artículo llega algo tarde (ya que probablemente lleves unos cuantos (muchos) años abusando de la sal). Aún así algunos de estos consejos te pueden ayudar a aliviar el sufrimiento de prescindir de la sal, pero nunca en ningún caso pueden ser sustitutivos de la prescripción médica.

A QUIEN VA DIRIGIDO

La OMS establece el límite diario de sodio para una persona adulta sana en 5-6 mg, sin embargo dicho límite es normalmente superado por los hábitos de consumo actuales (estamos entre los 8 gramos y los 12 gramos diarios), porque pensemos que el sodio no solo está en el salero, sino que más de la mitad del sodio procede de los alimentos precocinados, tales como conservas, embutidos, quesos, bebidas carbonatadas, cereales, etc.

Sal hipertension

Además, el límte en la ingesta diaria de sodio se reduce en las personas de edad avanzada, por lo que es probable que, aunque no hayas abusado de la sal, aun así la recomendación de controlar o reducir el consumo de sal acabe figurando en algún momento entre los consejos de tu médico de cabecera. Äsí que, aunque no sufras ningún problema, no deja de ser una buena idea controlar o limitar la cantidad diaria de sal. Por ello, aquí os dejamos unos consejos que esperamos os puedan ayudar de alguna forma en vuestro día a día.

Cambiar los hábitos en la compra

La sal, además de ser un excelente conservante, es un potente saborizante que oculta la falta de sabor de algunos alimentos, y a un precio ridículo, motivo por el cual los fabricantes no dudan de tirar de este recurso. Además, no levanta los recelos o suspicacias que otros aditivos o conservantes sintéticos o artificiales (E-...).

Así que lee con atención las etiquetas de los productos enlatados o precocinados, embutidos, quesos, etc. ya que con demasiada frecuencia contienen niveles de sal injustificados.

Recuerda que 1 gramo de sodio equivale a 2,5 gramos de sal (es decir, la sal común está compuesta en un 40% de sodio).

Reducción progresiva de la cantidad

El paladar, como casi todo, se educa y acostumbra. Y enseñarle a comer con menos sal y apreciar y valorar otros sabores, especias, condimentos, etc. también forma parte del aprendizaje. Evita eliminar la sal por completo, sino ir reduciendo la cantidad poco a poco.

Puedes pesar el bote o tarro de la sal al principio de cada mes, e ir anotando si realmente va habiendo una progresiva reducción de la cantidad usada. Si además divides dicha cantidad entre el número de días y comidas servidas, puedes obtener la cantidad de sal añadida en cada plato.

Recomendaciones en la cocina: las especias

La sal es un saborizante o potenciador de sabor. Así que antes de añadir sal, es conveniente probar siempre la comida, y añadir o corregir con otras especias tales como orégano, pimienta, tomillo, ajo, curry, etc. y volver a probar el plato, antes de añadir sal. De esta manera reduciremos de manera casi inconsciente la cantidad de sal necesaria.

Usar sales bajas en sodio y preparar sales de hierbas son otras opciones también interesantes.

pimienta negra molida adulterada

AVISO:etiqueta pimienta negra molida

Los condimentos y salsas preparadas pueden contener mucha sal.

Busca las especias puras, leyendo siempre las etiquetas. Aquí os dejamos un ejemplo de “pimienta negra molida”, donde se usa sal, harina de maiz y colorante para adulterar la pimienta.

También es posible encontrar otros productos sustitutivos de la pimienta bajo el epígrafe "preparado de pimienta negra", donde ésta se ha sustituido completamente por esencia de pimienta, sal, harinas y colorantes.

Cambiar los hábitos en la mesa

El salero debe desaparecer. Es preferible, si alguien desea algo más de sal, que se tenga que levantar e ir a por el salero que no tenerlo a mano. Con el plato caliente delante, es mucho más probable que digamos “está bien así” antes de levantarnos e ir a la cocina. Y además eliminaremos esa costumbre de alguna gente de echar sal sin ni siquiera probar la comida.

Seamos un poco pillos, que es por salud. Si has cocinado con menos sal de lo que es habitual, evita comentarlo en la mesa, y si hace falta, hazte el loco/a: “pues para mí está bien”. Salvo que realmente hayas reducido demasiado la cantidad de sal de un día para otro, pocas veces se darán cuenta los comensales. E intenta estas reducciones con platos más especiados y con más sabor, donde la sal no se eche tanto de menos (en un arroz en blanco, por ejemplo, rápidamente acusaremos la falta de sal a la que estamos acostumbrados).

En definitiva, y como tantas veces ya hemos dicho, el sentido común es el que debe, en general, guiarnos en nuestra alimentación. 

Y recuerda, en un par de días te traeremos unas recetas de "sal de hierbas", ideales para reducir la sal sin prescindir de ella.

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