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El perejil (Petroselinum crispum) es mucho más que una guarnición decorativa. Esta planta originaria del Mediterráneo ha formado parte de la historia culinaria y medicinal de numerosas culturas, desde la Antigua Grecia hasta nuestras cocinas actuales.
El nombre científico Petroselinum proviene del griego petra (piedra) y selinon (apio), en alusión a su crecimiento en suelos pedregosos y a su parentesco botánico con el apio. El término “crispum” hace referencia al aspecto rizado de algunas de sus variedades.
Originario de la región mediterránea central, el perejil era apreciado por los antiguos griegos, quienes lo utilizaban en rituales funerarios y como símbolo de renovación. En Roma se empleaba tanto en la cocina como en la medicina, especialmente por sus efectos digestivos y diuréticos.
En la Grecia clásica, el perejil se asociaba a la muerte, pero también al renacimiento. No se usaba en coronas triunfales, sino en funerales o tumbas. Sin embargo, en Roma cambió su simbolismo y se popularizó como hierba de uso diario.
Añade perejil al final de la cocción para conservar su aroma y nutrientes. También puedes conservarlo fresco en agua o congelarlo en cubitos con aceite para usar cuando lo necesites.
Referencias específicas